lunes 6 de octubre de 2008

Comience el día ¿Con confites?


¿Daría usted una golosina a sus hijos de desayuno? Posiblemente ya lo esté haciendo. Lo que es peor, quizás lo haga pensando que los está alimentado bien. Sin embargo, esta idea puede ser engañosa, y a la larga lo que ellos, y usted, están consumiendo puede ser hasta un 50% azúcar.
Así lo reveló un estudio de la organización estadounidense Consumer Report (Reporte del consumidor).
De 27 marcas dirigidas a los niños, 23 recibieron una calificación de “buena” o “aceptable” por su calidad nutricional. Dos marcas, Kellogg's Honey Smacks y Post Golden Crisp, resultaron con más de un 50% de azúcar por peso y nueve con un 40%.
Otros, como Kellogg's Rice Krispies, contienen menos azúcar, pero son altos en sodio y carecen de fibra dietética por no ser cereales integrales.
El asunto se agrava si se toma en cuenta que las porciones que se sirven niños y adultos son mucho mayores a las porciones indicadas en la etiqueta nutricional, lo cual duplica, triplica o cuadriplica los contenidos de los ingredientes.
Estos resultados no están disponibles en nuestro país, pero basta con observar las etiquetas y las marcas de los cereales que llenan los estantes de los supermercados para deducir que lo mismo ocurre por acá.
Otro dato importante: Cada año la industria de los cereales azucarados invierte en USA $229 millones en publicidad dirigida a niños. Y lo hace tan bien que un 58 por ciento de estos cereales “para niños” son consumidos por mayores de 18 años.
Consumers International está haciendo un llamado a la Organización Mundial de la Salud para que desarrolle directrices que restrinjan el mercadeo y la publicidad de comidas altas en azúcar, grasa, o sodio, que estén dirigidas a los niños.
Mientras esto sucede, y mientras las empresas se preocupen por fabricar cereales de buena calidad dirigidos a la población infantil (para los adultos ya existen mejores opciones), no hay que renunciar a un buen desayuno. Está comprobado que quienes desayunan apropiadamente, pueden lograr una mejor nutrición, tener menos problemas de peso y alcanzan un mejor desempeño durante el día.
La recomendación es intentar encontrar presentaciones de cereales, ojalá integrales, bajos en azúcar y sodio, y consumirlos con leche y frutas. También es importante controlar las porciones e involucrar a los niños en las decisiones de compra. La avena integral, con miel de abeja natural, es una excelente alternativa, y de muy bajo costo si se compara con los cereales de marca.

viernes 3 de octubre de 2008

La polémica Coca Cola Zero


Se ha desatado una controversia en torno a la reciente introducción en el mercado costarricense de la Coca Cola Zero. La polémica se inició con la distribución masiva de un correo por Internet que cuestiona -en particular- uno de sus ingredientes: el ciclamato de sodio, el cual se cataloga como cancerígeno, y por ende le endilga al refresco el nada atractivo calificativo de veneno.
No es nuevo para esta compañía enfrentar acusaciones dirigidas a su producto estrella, posiblemente la bebida comercial más popular del mundo. En la época cuando las computadoras solo se veían en las series de televisión Perdidos en el Espacio y Viaje al fondo del Mar, se divulgó el rumor de que un trabajador había caído en un enorme contenedor de la fábrica de Coca Cola.
Según la leyenda urbana, para evitar pérdidas, la compañía había decidido no desechar el líquido. El cuento no hizo mermar la venta de Coca Colas, pero sí provocó que durante un tiempo no cuantificable muchos se preguntaran si el refresco que bebían contendría algún ingrediente adicional no deseado.
Hoy día, la conectividad que ofrece Internet hace posible que cualquier tipo de información se distribuya mundialmente a una velocidad inusitada. Sin embargo, rapidez no es sinónimo de veracidad, y la información errónea, falsa y mal intencionada puede ser difundida con igual facilidad.
En el caso que nos ocupa, no es cierto que la Coca Cola Zero contenga dicho ingrediente, al menos en nuestro país. Aunque sí es cierto que los ingredientes de la Coca Cola varían según el lugar donde la fabriquen y, en algunos de ellos, el ciclamato de sodio sigue presente.
¿Que el ciclamato produce cáncer? Esto tampoco es contundente. Si bien en los EEUU está prohibido desde los años 60, también es cierto que el caso está en debate pues existen estudios recientes en donde parece descartarse el peligro para el consumo humano.
No obstante, otra cosa también es cierta: la Coca Cola, que ha calificado el correo en mención de incurrir en prácticas injuriosas, tampoco puede jactarse de la información que brinda al consumidor. Después de todo, los anuncios publicitarios, como bien se sabe, no brindan “información perfecta” y más bien suelen omitir las verdades incómodas del producto para resaltar, o fabricar virtudes.
Por ejemplo, La Coca Cola Zero puede no contener en su lista de ingredientes el dudoso ciclamato de sodio, pero sí el ácido fosfórico, que según los nutricionistas, si se consume en exceso puede producir desmineralización y dificultar la absorción del hierro.
También contiene cafeína y, las versiones clásicas del refresco, dependiendo de su tamaño, podrían contener 10, 12 o más cucharaditas de azúcar. Eso es, mucha azúcar.
Por eso, el consumo frecuente de gaseosas, que por lo general van acompañadas en combo con las grasosas y poco nutritivas comidas rápidas, son un factor que contribuye en buena medida con el aumento en los índices de obesidad y con el riesgo de sufrir enfermedades como diabetes, anemia y afecciones cardíacas.
¿Cuánta Coca Cola podemos tomar sin que nos haga daño? ¿Pueden los niños tomar gaseosas todos los días, como lo hacen muchos en nuestras escuelas y hogares, sin ver amenazado su crecimiento y sin poner en riesgo su desarrollo? ¿Crea el consumo de bebidas gaseosas carbonatadas adicción psicológica y dependencia? Muchas son las preguntas y poca la información fiable y objetiva que tienen los consumidores sobre muchos de los productos que consumen, entre ellos, los refrescos gaseosos.
Quizás por eso existan cadenas por Internet, como la de la Coca Cola Zero, o la de los pollos Frankenstein de Kentucky, que lejos de disuadir, más bien terminen funcionando como publicidad gratuita y, además, pongan en evidencia la necesidad de que existan más y mejores vías de información para los consumidores.




lunes 7 de abril de 2008

Gaseosas en la mira



La publicidad de refrescos gaseosos está en buena medida dirigida a un público joven. La Coca Cola, por ejemplo, con sus atractivos comerciales de "la fábrica de la felicidad" y el concepto del "lado Coca Cola de la vida" están claramente orientados a captar un mercado de niños y adolescentes. Tampoco es raro que este tipo de bebidas se vendan en escuelas y colegios e incluso formen parte de la merienda que los papás ponen en las loncheras de sus hijos. Por esta razón cobran relevancia los nuevos estudios científicos que cuestionan, cada vez con mayor fuerza, el efecto nocivo en la salud que se origina por un consumo excesivo de estos refrescos.

Uno de estos estudios fue publicado por la revistas Circulation, de la Asociación Americana del Corazón, y advierte que el consumo de más de una lata de gaseosa al día puede aumentar el riesgo de desarrollar el llamado síndrome metabólico, lo cual puede contribuir al desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.

El síndrome metabólico se define por la presencia de tres o más factores de riesgo como pueden ser la obesidad central (un exceso de grasa en la cintura), triglicéridos elevados, colesterol bueno (HDL) reducido, presión arterial elevada y glucosa elevada en ayunas .

Los investigadores, miembros de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, en los Estados Unidos, también determinaron, al evaluar el consumo de gaseosas en más de 6.000 individuos, que quienes las toman a diario tienen un 44 por ciento más de probabilidad de contraer el síndrome metabólico.

Otras investigaciones han señalado el riesgo que implica el consumo excesivo de ácido fosfórico, uno de los ingredientes de estos refrescos que bloquea la absorción de calcio y por eso se les relaciona con un aumento en el riesgo de desarrollar osteoporosis.

Aunque los investigadores reconocen que aún faltan más estudios para llegar a conclusiones definitivas sobre los efectos dañinos de las bebidas gaseosas, la señal de alerta es clara. Como también parece claro que la felicidad se fabrica en otro lugar.

domingo 30 de marzo de 2008

Otra vez el "rey"



A mi dirección de correo electrónico llegó este anuncio (no solicitado) de Burguer King, que es una secuela del anuncio de televisión ya comentado en este blog. Sirva la intromisión publicitaria para un nuevo análisis. Como ven en la foto, el retoño de mamá es ya un mamulón a quien -según se da a entender- ella sigue mimando como bebé y por eso resiente que este prefiera la comidad del "rey" a la suya. Se refuerza el estereotipo de madre sobreprotectora nacida para cocinar y servir. Es claro que el mensaje está dirigido a jóvenes a quienes además se induce a comer porciones hipercalóricas de alimentos: "pisos extra de jamón, tocino ahumado y queso americano". Esta hamburguesa con gasesosa y papas debe superar con facilidad las 1.000 calorías, por lo cual el final desafiante de "¿y qué pasará si lo pedís al 258-9999?" no es difícil de imaginar. ¿Verdad que no Rey?

miércoles 26 de marzo de 2008

¡Qué decepción!


Hasta hace poco el yogur "natural" de Yoplait era uno de mis favoritos por su sabor y textura cremosa. Sin embargo, la nueva presentación, para mi sorpresa, posee azúcar adicionada. Esto lo descalifica como yogur natural y puede llevar a engaño al consumidor. Por suerte aún está la alternativa de la Dos Pinos, que es de muy buena calidad y recién descubrí uno que fabrica la Universidad Earth, verdaderamente natural, aunque solo lo he visto en Automercado. Hasta la vaquita cayó de espaldas con el cambio de Yoplait. ¡Qué pena!

lunes 24 de marzo de 2008

Una extraña exigencia


"La vida de lo exige". Así de contundente es el eslogan de Lysol, un desifectante que según asegura el fabricante mata el "99.9%" de los gérmenes en 30 segundos.
El anuncio publicado en la prensa escrita y televisiva muestra a una pediatra con el producto en su mano, quien recomendienda en el regreso a clases "proteger a sus sus hijos de la gripe y los problemas intestinales".
En su página de internet en inglés http://www.lysol.com/ se anuncia como el preferido por los pediatras y posee un sello de respaldo de la Fundación Americana de Asma y Alergia.
No dudamos de que el producto sea beneficioso para combatir el moho y los hongos y ayude a reducir los agentes que producen alergias, y que incluso mate virus y bacterias. Sin embargo hay un detalle que la publicidad no menciona y es que el uso indiscriminado de agentes antibacteriales, tales como jabones de desinfectantes, está cambiando la naturaleza de los microbios en el ambiente. Incluso se crean gérmenes que son más difíciles de combatir y de paso elimina a algunos microbios beneficiosos. En un artículo publicado por el Instituto Americano de Ciencias Biológicas sobre los microbios, la La Dra. Maura Meade-Callahan, profesora de biología en el Allegueny College en Meadville con un doctorado en patología vegetal en la Universidad Estadal de Carolina del Norte afirma: "Nosotros necesitamos a las bacterias que nos rodean y es posible que al tratar de eliminarlas estemos causando daño". (ver artículo completo en http://www.actionbioscience.org/esp/evolucion/meade_callahan.html)
Por otra parte, aún cuando utilizando un producto como Lysol se lograra eliminar el contacto con las bacterias, algo prácticamente imposible dada su rápida reproducción, tampoco parece práctico que los niños lleven a la escuela el producto para que desinfecten todas las áreas "contaminadas" a que estarán expuestos cuando están fuera de casa.
Uno puede usar Lysol como un agente limpiador y para que huela "rico", si así lo desea, pero de ahí a que la vida lo exiga, hay mucho trecho.

miércoles 12 de marzo de 2008

A la caza del "Rey"

El último comercial de Burger King que está al aire en nuestro país dice más cosas de las que se propusieron los creativos publicitarios. Un grupo de mamás furiosas persigue al "rey" de las hamburguesas para darle su merecido por haberse robado el gusto de sus retoños. El eslogan reza: "Mejor de lo que puede hacer mamá".
Es cierto, como plantea el comercial, que muchos jóvenes prefieren comerse un combo de comida chatarra que un picadillo de chayote hecho en casa. Sin embargo, también es cierto que la obesidad infantil y juvenil genera estragos en la salud y eso se debe, en buena medida, al consumo excesivo de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y azúcares, algo característico en el menú de este tipo de establecimientos. Por ejemplo, un Whopper con queso contiene 760 calorías y 47 gramos de grasa de los cuales 11 son de grasa saturada y 11 gramos de azúcares. Unas papas medianas le agregarán 360 calorías y 20 gramos de grasa; 4.5 saturada y 4.5 grasas trans. Y si acompaña el combo con una gaseosa mediana deberá sumar unos 50 gramos de azúcar, o sea unas 10 y media cucharaditas de azúcar.
Si bien es cierto los problemas de nutrición y obesidad no pueden achacarse únicamente a la publicidad, sí constituye un factor importante. No en vano para vender estos productos la industria de la cómida rápida invierte cada año más de 3 mil millones de dólares. De ahí que la guerra de las madres se torne un poco difícil, o prácticamente imposible como bien muestra el comercial de BK.

(Información nutricional consultada en el sitio web oficial de Burger King: http://www.bk.com/)